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Historia y Relaciones Internacionales

De la victoria militar a la ocupación permanente: Los asentamientos israelíes como instrumento de control territorial (1967-2005)

Concebidos como medidas de seguridad tras 1967, los asentamientos se convirtieron en un instrumento de control territorial permanente. El recorrido llega hasta 2005, cuando el retiro de Gaza reconfiguró la estrategia israelí.

Por Fun Politik·5 de agosto de 2026
De la victoria militar a la ocupación permanente: Los asentamientos israelíes como instrumento de control territorial (1967-2005)

Foto: archivo editorial

Introducción

La Guerra de los Seis Días (1967) marcó un punto de inflexión decisivo en la geopolítica de Medio Oriente. La victoria israelí resultó en la ocupación de territorios palestinos que, bajo la lógica clásica de la ocupación militar, debía ser temporal. Sin embargo, esta ocupación se transformó gradualmente en permanencia mediante una política sistemática de asentamientos civiles. El presente ensayo examina cómo los asentamientos evolucionaron de medidas de seguridad estratégica defensiva, correspondientes al Plan Allon entre 1967 y 1977, hacia instrumentos de control territorial permanente y fragmentación palestina durante las eras Netanyahu y Sharon entre 1996 y 2005.

La tesis central de este ensayo es que esta transformación no fue accidental, sino resultado de cambios ideológicos en gobiernos sucesivos que reinterpretaron geopolíticamente el significado de los asentamientos. Mientras el Laborismo concebía la ocupación como medida defensiva temporal, los gobiernos del Likud la transformaron en estrategia de expansión territorial permanente, utilizando la geografía política como herramienta de consolidación de soberanía de facto sobre territorios palestinos.

Marco teórico: Seguridad estratégica, fragmentación territorial y soberanía de facto

La noción clásica de seguridad estratégica se sustenta sobre la premisa del control territorial como mecanismo defensivo frente a amenazas externas, suponiendo que una ocupación tiene el propósito de ser temporal, sin aspiración de permanencia. El caso israelí evidencia una mutación profunda de esta lógica, en la que el control defensivo derivó hacia una visión de dominación territorial estructural sobre la población civil ocupada. Comprender esta mutación exige recurrir a tres conceptos que, lejos de operar de manera independiente, se encuentran estrechamente relacionados a lo largo del período analizado.

El primero de ellos es la metropolitanización de los asentamientos, concepto acuñado por Allegra y Maggor (2022), cuya tesis sostiene que los asentamientos israelíes no constituyen fenómenos aislados ni expresiones espontáneas de colonización, sino componentes articulados de una estrategia territorial sistemática cuyo propósito estructural es la ruptura de la continuidad geográfica palestina. Desde esta perspectiva, la política de asentamientos trasciende la dimensión demográfica o religiosa y se revela como un instrumento plenamente intencionado de reconfiguración espacial.

Esta reconfiguración espacial conduce directamente al segundo concepto: la fragmentación territorial. A medida que los asentamientos se dispersan por Cisjordania, el espacio palestino queda reducido a islas geográficas desconectadas, lo que hace materialmente inviable la formación de un Estado con continuidad territorial. La fragmentación no es entonces una consecuencia colateral de la expansión, sino su mecanismo que desestabiliza y dificulta la creación de un estado palestino unido.

El resultado acumulado de ambos procesos es lo que Manero Salvador (2016) denomina soberanía de facto, es decir, una forma de control territorial efectivo que opera al margen del reconocimiento jurídico internacional formal. A diferencia de la soberanía de jure, que emana de tratados y reconocimientos diplomáticos, la soberanía de facto se consolida mediante la transformación material del espacio: instalación de infraestructura civil, redes viales exclusivas, jurisdicción administrativa y grandes contingentes de población israelí en territorios ocupados. De este modo, la lógica de seguridad estratégica proporciona la justificación inicial, la fragmentación territorial es el mecanismo de implementación, y la soberanía de facto es la huella irreversible que dejan ambos procesos en el territorio.

Evolución histórica: de la defensa a la expansión permanente

Plan Allon: seguridad defensiva concentrada (1967-1977)

El gobierno laborista adoptó el Plan Allon (1968) como estrategia post-bélica. Su lógica era predominantemente defensiva y buscaba establecer asentamientos civiles solo en puntos estratégicos, especialmente el valle del Jordán, para proporcionar profundidad defensiva contra posibles incursiones desde Jordania. Según Pedatzur (1995), esta estrategia mantenía implícitamente la posibilidad de una solución política futura bajo supervisión israelí. Los laboristas construyeron aproximadamente cuarenta asentamientos geográficamente concentrados, reflejando una racionalidad militar antes que una visión expansionista. En esta etapa, la seguridad estratégica operaba todavía en su concepción defensiva original y la ocupación conservaba, al menos formalmente, su carácter temporal.

El quiebre ideológico: Menachem Begin (1977-1983)

La elección del Likud en 1977 representó un giro ideológico fundamental que transformó la naturaleza de los asentamientos. Menachem Begin implementó la ideología de Mayor Israel, conocida como Eretz Israel HaShlema, según la cual los territorios palestinos debían incorporarse permanentemente al Estado israelí. El cambio fue dramático en todos los aspectos: entre 1977 y 1992 se construyeron más de cien asentamientos adicionales (Izquierdo Brichs, 2002), dispersos por toda Cisjordania. La fragmentación territorial dejó de ser un efecto secundario para convertirse en objetivo plenamente intencionado, haciendo imposible la formación de un Estado palestino con continuidad geográfica. La lógica defensiva de la etapa anterior fue así definitivamente reemplazada por una estrategia de expansión territorial permanente.

Netanyahu: control demográfico y predeterminación territorial (1996-1999)

Paradójicamente, mientras las negociaciones de Oslo (1993) buscaban una solución de dos Estados, los asentamientos continuaban expandiéndose a un ritmo acelerado. Netanyahu intensificó la construcción en Jerusalén Oriental, edificando colonias como Har Homa (1997) que alteraron la geografía urbana de la ciudad de manera irreversible (De Rose, 2000). En esta etapa, los asentamientos dejaron de ser únicamente instrumentos de control físico para convertirse también en herramientas de negociación: su expansión creaba realidades que los palestinos debían aceptar como punto de partida en cualquier acuerdo futuro. Cada nueva colonia operaba, en la práctica, como un veto territorial permanente sobre soluciones políticas alternativas, consolidando soberanía de facto mientras se discutía formalmente sobre soberanía de jure.

Sharon: unilateralismo y fragmentación formalizada (2000-2005)

Ariel Sharon llevó la estrategia de fragmentación a su expresión más acabada mediante el unilateralismo, es decir, la toma de decisiones territoriales sin negociación con la contraparte palestina. La construcción del Muro de Separación (2002) formalizó institucionalmente la fragmentación al incorporar asentamientos al lado israelí y conectarlos mediante infraestructura segregada. La retirada de Gaza (2005) no representó un cambio de paradigma sino su profundización: mientras Gaza era abandonada, la presencia israelí en Cisjordania se intensificaba. Allegra y Maggor (2022) describen este momento como la metropolitanización completa, en la que los asentamientos funcionaban ya como enclaves interconectados dentro de una red territorial cohesionada del lado israelí, mientras los palestinos quedaban reducidos a zonas geográficas desconectadas entre sí. Este modelo de control territorial sin anexión formal es precisamente el que Crisis Group (2020) identifica como el patrón estructural que continuaría reproduciéndose en las décadas siguientes.

Conclusiones

El análisis geopolítico de los asentamientos israelíes entre 1967 y 2005 revela una trayectoria coherente y deliberada que no puede reducirse a circunstancias históricas fortuitas. El Plan Allon representó la fase defensiva de la seguridad estratégica, con una geografía concentrada que dejaba abierta, al menos en papel, la posibilidad de soluciones políticas futuras. La llegada del Likud al poder transformó esa lógica en una estrategia de expansión ideológica con geografía dispersa e intención fragmentadora. La era Netanyahu profundizó esa dinámica al convertir cada nuevo asentamiento en un instrumento para el establecimiento unilateral de fronteras durante las propias negociaciones de paz. Finalmente, la era Sharon institucionalizó la fragmentación mediante infraestructura física que hizo de la separación espacial una realidad casi irreversible.

Desde 2005 hasta la actualidad, la lógica geopolítica de asentamientos ha continuado, en general, sin alteraciones fundamentales. La administración Netanyahu (2009-2026) aceleró la expansión de asentamientos en Cisjordania, especialmente en áreas anexadas unilateralmente como Jerusalén Oriental. Donde por momentos, la expansión ha sido muy agresiva y ampliamente condenada. Gobiernos posteriores a 2005 han mantenido la misma estrategia de consolidación territorial mediante asentamientos. Así, el patrón de fragmentación establecido entre 1967-2005 persiste como estructura fundamental de control palestino en el presente, demostrando que la transformación de los asentamientos de medida defensiva a instrumento permanente de ocupación territorial constituye una política de Estado duradera, no circunstancial.

Lo que el recorrido histórico pone de manifiesto es que los asentamientos no son accidentes históricos sino la materialización geográfica de opciones políticas sucesivas. Su acumulación durante medio siglo ha producido una soberanía de facto tan profundamente arraigada en el territorio que hace extraordinariamente difícil cualquier reversión. Si la geografía de los asentamientos ha fragmentado de manera estructural el espacio palestino, la solución de dos Estados tal como fue conceptualizada en Oslo puede haber sido hecha inviable por la misma dinámica territorial que Israel expandía mientras negociaba. Los asentamientos funcionan así como el instrumento definitivo del control territorial: no requieren ocupación militar visible, sino únicamente la transformación física del espacio, que convierte las alternativas políticas en opciones progresivamente inviables.

Referencias bibliográficas

  • Allegra, M., & Maggor, E. (2022). _The metropolitanization of Israel's settlement policy: The colonization of the West Bank as a strategy of spatial restructuring._ Political Geography, 98,102654 .sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0962629821001736? __cf_chl_tk=x3OKhnzEKWCiMQ6JFb8ljXb8.M9LMoVtUGVK3ql1fXo-17752825441.0.1.1-IT0SsiEovgjf_bzgLKy8asi3qXnqXg4WEcL.j2nlOgk
  • Crisis Group. (2020). _Sovereignty by all other names: Israel's quickening annexation of the West Bank._ International Crisis Group, Report Nº252. https://www.crisisgroup.org/rpt/middle-east-north-africa/israelpalestine/252-sovereignty-allname-israels-quickening-annexation-west-bank
  • De Rose, S. (2000). _Política de asentamiento israelí en Jerusalén Oriental durante el gobierno de Benjamín Netanyahu (1996-1999)._ Anuario de Estudios Centroamericanos, 26(1- 2), 45-67. https://www.iri.edu.ar/revistas/revista_dvd/revistas/R18/ri18 ede%20rose.pdf
  • Manero Salvador, A. (2016). _La Unión Europea y los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados._ Revista de Derecho Comunitario Europeo, 24(54), 451489 .https://recyt.fecyt.es/index.php/RDCE/article/view/51522
  • Izquierdo Brichs, F. (2002). _Laborismo, Likud: colonización de los territorios._ Revista de Estudios Políticos, 118, 127-155. https://www.jstor.org/stable/40585917
  • Pedatzur, R. (1995). _Coming back full circle: The Palestinian option in 1967._ Middle Eastern Studies, 31(1), 82-105. https://www.jstor.org/stable/4328804

Etiquetas:geopolítica · seguridad

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